ACTITUD POSITIVA

19 MAYO 2021

(Artículo publicado en “La Razón” el 17/05/2021)

 

Cada vez más, vislumbramos signos evidentes que apuntan hacia la salida de esta locura. Ritmo de vacunación, restaurantes llenos, aumento de las reservas hoteleras, afluencia –aun limitada– de público a espectáculos deportivos y de toda índole… Incluso la concurrencia de otros indicadores que invitarían al pesimismo (aglomeraciones y botellones en las calles por parte de los egoístas irresponsables de siempre), aunque lo enturbian, no alcanzan a contaminar el aire de recuperación de la anhelada normalidad que empezamos a respirar.

Hace unos días impartía una conferencia para los directivos y empleados de una empresa. Como venía siendo norma hasta ahora, la charla se retransmitía en streaming. Pero esta vez, y simultáneamente, una cincuentena de personas se encontraban ya presentes en la sala; con mascarilla y respetando la separación debida, pero presentes, que es lo que interesa. «Una señal más», pensé.

En la ponencia intenté infundir positivismo a los oyentes. No podría hacer lo contrario sin traicionar mi naturaleza y mis convicciones. Pero un positivismo realista y fundamentado, compatible con cualquier situación de adversidad. Me espanta el positivismo del vendehúmos, el que se nutre de frases hechas y biensonantes, aprendidas en primero de demagogia. Resulta complicado decirle a quien se ha visto obligado a cerrar su negocio o a quien ha perdido a un ser querido que de esta saldremos «mejores y más fuertes», pretendiendo representar con ello un positivismo ficticio y desubicado.

La actitud no se manifiesta con palabras, sino con hechos (actos). El optimista ve la salida y el pesimista no; el primero se agarra a cualquier input del que poder servirse para superar la situación, mientras que el segundo tiende a buscar inconvenientes añadidos y a multiplicarlos, aun contra su pesar. Pero eso sólo son sensaciones o tendencias que distorsionan la realidad, mientras que la actitud no es una sensación.

La diferencia entre una actitud positiva y otra negativa se halla en el valor. Una persona positiva es la que no teme a la adversidad cuanto se la encuentra cara a cara, aceptándola y retándola, hasta que pase de largo, sabedora de que terminará por hacerlo. En la dificultad, la actitud positiva no exige ilusión, sino que muchas veces se manifiesta simplemente por el hecho de no dejarse vencer por el desánimo, por no incurrir en la actitud contraria, derrotista y negativa. Eso puede bastar.

Actitud positiva es ser valiente y no tener miedo. Lo demás, las palabras, son un refuerzo, un añadido; pero, sin lo primero, pierden consistencia, convirtiéndose en mero humo.

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