CONSPIRACIÓN

5 FEBRERO 2021

Llevo días, qué digo días… ¡semanas!, dándole vueltas a eso de las personas que manejan el cotarro y disponen el orden mundial, sometiéndolo a sus oscuros intereses. Sujetos misteriosos que nos tienen controlados sin haber aceptado antes su política de cookies –ni nos piden permiso, los muy felones– y nos manejan a su albedrío, sin control ni oposición posible. Los que «mueven los hilos», vaya.

Últimamente, con lo de la pandemia y la vacuna vuelven a estar sobre la palestra, pues sus eternos enemigos, los negacionistas, difícilmente encontrarían un caramelo más dulce que la aparición misteriosa de un nuevo virus y la creación de un producto que toda la población necesite para salvarse. Maldad y oro, en la misma cazuela. Lo cierto es que, históricamente, estos opositores a los que yo llamo «titiriteros del mal» (por lo de manejar los hilos con destreza), parecen resucitar cada equis tiempo con alguna majadería que apoyan en incontables pruebas que parecen irrefutables ab initio y que, tiempo después, acaban siempre en el pozo de la indiferencia y los olvidos: la llegada del hombre a la luna, el asesinato de JFK, la muerte de Elvis… Todo son mentiras palmarias que los pobres ingenuos como yo, nos tragamos como idiotas. «¿Que no ves que eso es lo que quieren?».

Desconocemos quiénes son estos personajes maléficos, y no aspiro tampoco a averiguarlo, pues nadie lo ha logrado hasta la fecha y uno es muy consciente de sus limitaciones. Tiro la toalla de antemano, aunque también, puestos a tirar, puedo hacerlo de imaginación y preguntarme: ¿Cómo deben ser estos individuos, tan pérfidos ellos y carentes de todo escrúpulo?

A mí, lo primero que me viene a la cabeza es que deben ser ricos, muy ricos y poderosos. Lo que no es cuestión baladí, pues esto elimina, de un plumazo, a obreros, temporeros y machacas en general. De hecho, elimina al 99% de los habitantes de la Tierra, estrechando, así, el círculo sobremanera.

Luego me los imagino más bien seriotes, no muy dados a la broma y el cachondeo; y vistiendo traje y corbata (aunque cada vez menos). No sé… presumo personajes en los que no encajarían perfiles como los de Arturo Valls o Carlos Arguiñano, por decir algo; como tampoco Chenoa, pese a que alguna mujer habrá, para cubrir la necesaria cuota femenina del clan. Meras apariencias, en cualquier caso, pues me da en la nariz que el feminismo no ha de gozar en aquél de gran popularidad.

Sus nombres deben ser neutros, corrientes, desapercibidos. Más tirando a pijos que lo contrario (dudo que, entre los conspiradores, topásemos con algún Melecio, Sandalio o Efigenio, por ejemplo).

Pero, más allá de su fisonomía grupal, hay algo que me llama poderosamente la atención, y es que, en sus reuniones, en las que todo lo deciden y que han de ser ultrasecretas, jamás de los jamases se ha producido filtración alguna. Nunca, en toda su historia (en la que varios miembros habrán pasado a mejor vida, ocupando otros sus vacantes). Mira que ha de ser eso difícil, con las tentaciones que alguno podría haber tenido, por ejemplo, en sus últimos momentos, en el lecho de la muerte y aunque sólo fuese por fastidiar, para lavar su conciencia o en su demencia senil, de la que nadie está a salvo, oye. Pero no, ninguno ha rajado nunca más de la cuenta. Nunca, nunca, nunca. No se les ha escapado palabra. Ni con la amante, ni de copas con los amigotes, ni vacilándole al cuñado… Y otra: tampoco han sufrido accidentes con los emails o los whatsapps, equivocándose de grupo o poniendo en copia a quien no debían.

Que no, que no, que son perfectos y están libres de cometer errores. Casi no parecen personas… aunque, sin duda, lo son.

Porque digo yo que Soros, los del grupo Bilderberger, Bill Gates y demás sospechosos sin derecho a la presunción de inocencia, son, aparte de todo, personas de carne y hueso. Con sus sentimientos, sus debilidades y sus crisis; con sus momentos mejores y peores. Me imagino que visitarán al urólogo, que pasarán por el trance de los tactos rectales y que se harán sus colonoscopias, como todo el mundo; y que en las bodas harán la conga y bailarán el All my loving de Los Manolos, como está mandado. Porque son humanos, han de serlo. Y, como lo son, a mí, tanta perfección y tanto control de la situación, no me los cuelan, oye, que siempre hay fisuras. Y cuando algo se escapa por ellas, se propaga peligrosamente y se vuelve incontrolable. Salvo, claro está, que las fisuras y los escapes también formasen parte del plan maléfico inicial y estuviesen igualmente previstas y dominadas y…

Yo no me lo trago, veo demasiadas lagunas. En mi ingenuidad (o idiotez), seguiré feliz, creyéndome lo que «ellos» quieren que crea y bailando al son de la música que quieran poner. Que mientras pinchen de vez en cuando el All my loving, a mí ya me está bien.

2 comentarios para "CONSPIRACIÓN"

  1. Jacqueline - 5 febrero, 2021 (1:39 pm)

    Genial!

    1. Sebas Lorente - 5 febrero, 2021 (6:26 pm)

      Gracias, me alegro que te haya gustado. 🙂

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