RODEADOS DE FACHAS

25 JUNIO 2020

Uno de los mayores logros de la izquierda política en España consiste en haber dilatado el concepto de facha para extenderlo mucho más allá del significado que históricamente tenía, como sinónimo de fascista.

Gracias a una machacona, ardua y constante labor de comunicación, llevada a cabo magistralmente –todo sea dicho– durante décadas, resulta incuestionable que, hoy día, el concepto de facha es mucho más amplio que el de fascista, alcanzando a un vasto espectro de personas y actitudes que, en la mayoría de los casos, nada tienen que ver –más bien al contrario– con el originario fascio italiano.

Así, ahora, por ejemplo, es facha defender que en los colegios españoles las clases sean en español; o hablar bien del ejército, de la policía e incluso, para algunos, de la iglesia católica. Todas ellas son consideradas (por la izquierda) posturas fachas; pero igualmente lo son cosas tan variopintas como pueden ser los toros, la bandera española, el golf, la nobleza, los bancos, las multinacionales, la caballerosidad, la caza o la galantería, sin ir más lejos.

Esta amplitud conceptual ha logrado que los partidarios de la iniciativa estratégica consideren facha a todo el que se oponga a su ideario; y así, desde esta perspectiva, nadie se rasgó las vestiduras cuando en Cataluña algunos tacharon de fachas a personajes tan poco dudosos como Iceta, Arrimadas o Joan Manuel Serrat;  o cuando en España, otros aplicaron idéntico calificativo a políticos que, en su día, legalizaron el Partido Comunista, aprobaron el matrimonio homosexual o la ley del aborto, por decir algo.

Facha es también cualquiera que alce su voz en temas convertidos en tabú por el imperio de lo políticamente correcto, vertiendo opiniones, sean más o menos razonables –eso es secundario– que se aparten del discurso estricto que marca aquella ridícula corriente. Así, en temas de inmigración, de los derechos de la mujer, del aborto, la eutanasia, la libertad sexual o, yendo un poco más allá, de la democracia misma, basta una sola palabra que salga fuera de la prédica oficial que marca lo que se debe aceptar y lo que no, para convertirte, automáticamente, en un facha con papeles.

En este sentido, resulta impensable que alguien de la izquierda no califique de facha a alguien que se atreva a hablar –simplemente hablar– de Vox sin ponerlos inmediatamente a parir. Ya no digo hablar bien de esta formación, sino tan sólo hacerlo sin destriparla. Si sales a la calle a hacer una encuesta para que la gente identifique un partido facha en España, Vox arrasaría sin ningún género de dudas. Y con razón, porque por supuesto que Vox es facha. Pero no porque sostenga ideas más o menos fascistas que las que pueden sostener sus rivales políticos (de cualquier color), sino porque encaja bien en este nuevo concepto amplio y residual («Facha es todo el que no piensa como yo y todo el que cuestiona temas tabúes»), creado estratégicamente por los sectores a los que interesa la identificación entre los conceptos de facha y fascista, para extender al primero el innegable carácter ofensivo e insultante que tiene el segundo. Bueno, por esto y también por la saturación del mensaje dirigido cínicamente en esa dirección, con el fin de demonizar al oponente.

Con todo ello se ha conseguido que la sociedad o buena parte de ella interiorice algo que considero peligroso: que las ideas, conductas y posturas fascistas ya no lo sean en sí mismas, sino dependiendo de quien las sostenga. La censura es fascista provenga de donde provenga. Distinguir entre iguales por razón de su pertenencia a una u otra región, también lo es. El control de los medios de comunicación, sea quien sea quien lo ejerza, ni te cuento. El abuso de poder, tres cuartos de lo mismo. Todos ellos son ejemplos de fascismo ortodoxo y, sin embargo, no cualquiera que los aplique será tildado de facha, sino tan sólo los que pertenezcan al polo que se pretenda difamar. Y ello explica que, en la actualidad, media España considere facha a la otra media.

El peligro –para sus promotores– de haber ampliado tanto un concepto estriba en que la cosa se les puede ir de las manos, produciendo un efecto contrario al inicialmente perseguido, en el sentido de que facha vaya dejando poco a poco de considerarse un insulto. La cuestión es si la indudable identidad histórica entre facha y fascista perdura en la actualidad o si, por el contrario, la amplitud del nuevo concepto ha acabado otorgándole una autonomía identitaria propia, que lo desmarca de lo que es ofensivo y vergonzante. Nadie quiere que le llamen fascista, pero, en cambio, a muchos ya les da igual que les llamen fachas. La estrategia, el plan, habría entonces fracasado, habría escapado al control inicial.

Ya doy por sentado que, por el solo hecho de haber escrito sobre este tema, por haber escrito la palabra «Vox» sin seguirla de descalificaciones o por sostener que hoy día «facha» y «fascista» son conceptos diferentes, muchos, sin preocuparse más de lo que yo piense o deje de pensar, me van a etiquetar como un facha de tomo y lomo.

Y lo harán, quizás, sin darse cuenta de que, en el fondo, me estarán dando entonces la razón.

 

5 comentarios para "RODEADOS DE FACHAS"

  1. jacqueline - 27 junio, 2020 (10:53 am)

    Muy pero que muy bueno!

    1. Sebas Lorente - 27 junio, 2020 (11:09 am)

      Gracias, Jacque. (Es mi hermana… ;))

  2. Ernesto - 27 junio, 2020 (3:25 pm)

    Gran verdad lo de la difamación con el concepto Facha.
    No solo la izquierda la utiliza. Los que más han sido son los separatistas alineados en sus intereses y leyes con la nueva izquierda.
    Esta nueva izquierda además ahora es compradora de votos, al estilo Kirchner o Chávez. Al igual que los separatistas.
    Conclusión, eres facha si trabajas en la economía privada. Si te paga o subsidia el gobierno en realidad te mantienen los fachas. Así estamos.

    1. Sebas Lorente - 27 junio, 2020 (4:49 pm)

      Efectivamente, la desvirtuación del concepto es extrema y, desde luego, interesada. El verdadero problema, en cualquier caso, es que son demasiados los que muerden el anzuelo. Gracias por comentar. Un abrazo.

  3. Maiki keeler0 - 27 junio, 2020 (8:01 pm)

    Soy demócrata y facha es aquel extremista que no escucha a los demás
    Y punto
    Bla bla bla

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