LA PEOR RELIGIÓN

4 JULIO 2019

La semana pasada estuve en Praga, participando en un torneo internacional de golf adaptado. El open de la República Checa es una de mis citas favoritas de cada año, por la magnífica organización y acogida que recibimos los jugadores allí.

Me tocó jugar con un tipo que, hasta el momento (los dos días anteriores), se había mostrado bastante sonriente conmigo. Yo no lo conocía a él, pero él sí me conocía a mí, por referencias y porque soy amigo de varios de sus compañeros nacionales. Cada uno de nosotros estábamos asistidos por sendas voluntarias que nos hacían de caddy. La mía tenía trece años y la suya, uno más. Ambas encantadoras, solícitas, dispuestas, voluntariosas y comprometidas con su cometido, y más con la dificultad añadida de que apenas hablaban cuatro o cinco palabras en inglés.

Me llamó la atención, desde el primer momento, la indiferencia con que mi compañero trataba a su ayudante: en ningún momento escuché un please o un thank you procedente de su garganta, ni tan siquiera observé una mirada de agradecimiento, ni mucho menos una sonrisa.

A cada hoyo que pasaba, la indiferencia fue paulatinamente dando paso a la desconsideración y la rudeza de trato del jugador frente a las entusiastas voluntarias que nos acompañaban.

Cuando quedaban cuatro hoyos para finalizar el recorrido, su caddy le tuvo que abandonar, alegando que sus padres se marchaban y tenía que irse con ellos. En ese momento, le ofrecí que, si necesitaba ayuda en algún momento, la mía –a la que, unos hoyos antes, casi hizo llorar– se la prestaría encantada.

No tardó en necesitarla y, tras gritarle por haberse lamentado tras un mal golpe que él había dado, le exigió, acto seguido –una vez más, por supuesto, de malas maneras– que lo ayudara en una situación en que la necesitaba (salir de un bunker). Yo, claramente molesto e indignado, le dije que, en todo caso, se lo pidiera por favor y con el respeto que se merecía una pobre chica de trece años que nos estaba ayudando gratuitamente, como voluntaria, y aguantando más de cinco horas bajo un sol abrasador de más de 36º. Le exigí que dejara de tratarla como a una esclava y que lo hiciera como a una persona, mostrándole el agradecimiento que, a todas luces, merecía. Como se negó a ello, le dije a Majda –así se llamaba mi caddy– que se abstuviera de ayudarlo y que se olvidara de él durante el resto del recorrido.

Finalizado el partido, la historia corrió como la pólvora entre los demás jugadores y demás participantes en el evento. Algunos trataron de explicar su comportamiento sobre la base de la religión que profesaba el impresentable, que era la musulmana, recordándome la baja consideración que en la misma reciben las mujeres. Quienes defendían con mayor ahínco dicha tesis eran, claro, los jugadores israelíes, quienes, curiosamente, compartían nacionalidad con el interfecto, si bien que no, como queda patente, religión.

Ese imbécil era, efectivamente, israelita y musulmán; pero podía haber sido igualmente, judío, católico, protestante, budista, mormón, testigo de Jehová o un Hare Krishna. Me da igual. Todas las religiones son buenas y las personas no somos nadie para hacer mejor o peor una u otra. El bueno o el malo es el hombre, no la enseñanza que debe interpretar y acomodar a su propia naturaleza.

El cretino que jugó conmigo el domingo pasado era eso: un cretino; un maleducado, irrespetuoso, desconsiderado y deshumanizado cretino que, de forma casual, era también israelí y –extrañamente– musulmán. Su pecado no es su religión, como pretendían justificar sus «amigos» judíos, para, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, denigrar la religión musulmana. Su pecado y su tristeza es su consideración de las relaciones humanas y el creerse superior a las mujeres, en general, y a una chica de trece años que le estaba sirviendo gratuitamente y por voluntad propia, en particular.

No hay religiones buenas y religiones malas. No lo creo. La religión mala, la peor de todas, es, en todo caso, la que guía a personas como la aludida en esta historia a ser de esta manera, independientemente del nombre que reciba o de las creencias sobrenaturales que cada uno pueda tener.

7 comentarios para "LA PEOR RELIGIÓN"

  1. Helga - 4 julio, 2019 (5:58 pm)

    Solo hay mal educados en todas las religiones.

    1. Sebas Lorente - 4 julio, 2019 (9:22 pm)

      Por supuesto. Y educados también. Me pareció muy ruin vincular el comportamiento con la religión, como si todos los musulmanes fuesen iguales o como si todos fuesen a aprobar esa conducta tan deplorable. El comentario del israelita fue ventajista y desafortunado. Gracias por tu comentario, de todos modos. Un abrazo.

  2. Yolanda - 4 julio, 2019 (7:32 pm)

    Pies mira más que acertado . Eso es ser un cretino , maleducado !!!!
    Y como dice mi padre al enemigo no agua . Asi que tomó de su propia medicina la indiferencia .
    Un abrazo

    1. Sebas Lorente - 4 julio, 2019 (9:16 pm)

      Bueno, fue un impresentable, desde luego (aparte de un tramposo, que esta es otra). Pero yo no puedo estar de acuerdo con lo de «al enemigo, ni agua» (al menos, en el campo golf). El golf, como el rugby o el tenis, es un deporte caballeroso, en el que no tienes enemigos, sino contrincantes a los que respetas e incluso ayudas en ocasiones. Muchas gracias por tu comentario, en cualquier caso. Un abrazo.

  3. Ana Gimeno Pons - 5 julio, 2019 (7:44 pm)

    … me parece tremendo… imagínate que tú no hubieras estado allí… como hubiera acabado esta chica, y tú acompañanate ??? Que horror…
    Felicidades por haberte enfrentado a tal animal, y gracias por haber compartido esta experiencia con nosotros, nunca debemos pensar que este tipo de personas ya no existen, por desgracia hay muchos hombres así y no necesariamente depende de una mala religión

    1. Sebas Lorente - 5 julio, 2019 (8:56 pm)

      Era (es) un tipo despreciable, ciertamente. Además de un tramposo (lo denuncié por ello). Te agradezco el comentario, Ana. Muchas gracias y un abrazo.

  4. Maiki keeler - 6 julio, 2019 (6:02 pm)

    Solo el que se hace sevir de la religion para adoctrinar a otros queaten es un ser que tendria que ser borrado del mapa
    Mas vale ser maleducado que matar a inocentes

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