BENEFICENCIA DE PACOTILLA

21 SEPTIEMBRE 2016

Un acto benéfico es un acto que se realiza con la finalidad de prestar algún tipo de ayuda a quien la necesita. En España somos muy dados a celebrar este tipo de actos, para recaudar fondos para todo tipo de fines: investigación de enfermedades, ayudas a centros y fundaciones de atención a necesitados, etc. De hecho, los españoles podemos ir con la cabeza bien alta en esta materia, pues las estadísticas nos colocan entre los países más solidarios del mundo. Aunque no sea exactamente lo mismo, lo cierto es que la solidaridad y la beneficencia guardan una estrecha relación entre sí.

En contraposición a los actos benéficos, estarían los actos egoístas y los actos mezquinos.

El otro día acudí a una cena benéfica que se celebraba a favor de la Fundación Ave María, una institución privada que realiza una labor encomiable en favor de personas con discapacidad intelectual, con la que tengo el honor de colaborar modestamente, como vocal del Instituto de Robótica para la dependencia, que depende de la citada fundación.

La cena reunió a más de 300 personas, lo que constituyó un verdadero éxito, ya que el precio del cubierto era de 40 € y, así, se lograron recaudar más de 12.000 € para la fundación.

Desgraciadamente, la climatología nos jugó una mala pasada y la cena, que era al aire libre, se tuvo que suspender ante el repentino chaparrón veraniego que nos cayó cuando apenas nos habíamos sentado a las mesas. No hubo solución posible. Los manteles y resto de mantelería quedaron totalmente empapados, al igual que muchos de los asistentes. El interior del local donde tuvo lugar el evento no tenía capacidad para cobijar a tanta gente, así que más de la mitad se marcharon. Otros nos quedamos en el interior, y rápidamente se organizó un sistema de reparto de platos para aprovechar la comida que ya estaba preparada. Los camareros, ayudados por varios de los invitados y por gente de la fundación, empezaron a repartir y recoger platos entre los que allí nos habíamos quedado apiñados, unos de pie y otros sentados en cualquier rincón.

Así pues, quienes nos quedamos en el lugar, cenamos, charlamos, hasta participamos en un sorteo y, finalmente, nos marchamos a nuestras casas. El contratiempo inicial tuvo el efecto de convertir la velada en una de esas noches que surgen fruto de la improvisación y terminas recordando entre risas y con agrado.

Pero como he dicho antes, más de la mitad de los asistentes se tuvieron que marchar. Rápidamente, nos informaron de que la cena se repetiría otro día y todo aquél que había comprado su ticket lo podría utilizar en la siguiente ocasión. Pero quizás hubo alguien que dudó de ello. Quizás hubo alguien a quien el chaparrón le anegó la decencia y el decoro…

A la cena asistieron representantes de las diversas fuerzas políticas del lugar. Todos ellos compartían inicialmente una misma mesa y también todos ellos se encontraban entre quienes abandonaron el lugar con la lluvia. Y curiosamente tod@s l@s representantes de una misma fuerza política – cuál sea es lo de menos ahora –, como aplicando una suerte de férrea disciplina de partido, reclamaron que se les devolviera el importe de sus tickets antes de irse, para así poder ir a cenar a otro lugar. Tal cual. Sin sonrojarse siquiera.

Querid@s, del mismo modo que la lluvia, la improvisación y las personas, terminaron convirtiendo la noche en una velada hasta divertida, vosotr@s, con vuestra actitud, convertisteis vuestra inicial acción benéfica (la compra de vuestro ticket) en un acto mezquino; y también vergonzoso, bochornoso, ridículo, miserable y despreciable. Como buenos políticos, luego se os llenará la boca de palabras en defensa de la solidaridad con el desfavorecido y os erigiréis en adalides de la causa. Sin resquebrajos ni tapujos. ¡Vergüenza debería daros! Si pensáis volver a un acto benéfico, por favor intentad entender antes lo que es la beneficencia; pero la verdadera, no la de pacotilla, la que se ejerce sólo de cara a la galería. La mezquindad ya sabemos de sobras que la conocéis, y no necesitamos que nos brindéis más ejemplos.

Eso sí, al menos ya tenéis vuestros 40 euritos cada un@ para gastároslos en lo que mejor os parezca. A lo mejor, en otro ticket para otra cena solidaria. A ver si la próxima vez tenéis más suerte y no os llueve.

6 comentarios para "BENEFICENCIA DE PACOTILLA"

  1. Helga Muszwick - 21 septiembre, 2016 (8:31 pm)

    Gran artículo Sebas. Como dices bien, no importa el partido, pero es realmente una vergüenza. Yo ya no entiendo el mundo. He nacido demasiado pronto. Un abrazo Helga

    1. Sebas Lorente - 22 septiembre, 2016 (9:07 am)

      Gracias, Helga. Me alegro de que te haya gustado! 🙂 Ciertamente, es para no dar crédito… Un abrazo!

  2. Maite - 23 septiembre, 2016 (12:35 pm)

    Ha estas alturas, no deberia sorprendernos que los políticos TODO lo hacen en su beneficio, se han acabado los autenticos por vocacion de servir a los ciudadanos que les han votado, solo hay que ver la imagen que estamos dando a nivel mundial con las zancadillas de unos a otros para formar un gobierno, que nos saque de la crisis que ellos han contribuido,que todo sean recortes, menos sus sueldos vitalicios, sin cotizar 35 años como todos.Espero que se acabe con esta corrupcion que afecta a TODOS, y lleguen políticos de verdad y honrados,que sepan que cobran sueldos enormes porque pagamos impuestos, mientras los ciudadanos cada vez con menos recursos.Es vergonzoso!!

    1. Sebas Lorente - 23 septiembre, 2016 (12:41 pm)

      Hola Maite. Muchas gracias por tu comentario. Sí, la verdad es que es bastante vergonzoso ver cómo anteponen sus intereses personales o de partido al interés general. Tristemente, es lo que hay. Es como si la política les terminase comiendo su personalidad. Un saludo! 🙂

  3. Montse - 23 noviembre, 2016 (11:43 pm)

    Si…Lamentablemente, cuando ocupan sus cargos parecen olvidar los más mínimos principios éticos que cualquier cualquier representante público está obligado a cumplir Es una pena y una lacra social que paradójicamente…resulta complicado evitar en las urnas…Una y otra vez consiguen defraudar toda expectativa de honradez y solvencia profesional

    1. Sebas Lorente - 24 noviembre, 2016 (9:51 am)

      Estoy básicamente de acuerdo contigo, Montse. Existen excepciones, aunque lo malo es eso: que sean excepciones. Muchas gracias por comentar y un saludo! 🙂

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