Mira el objetivo, no los obstáculos

20 AGOSTO 2015

No podría destacar un ejemplo de alguien que se ha marcado un objetivo y no ha parado hasta conseguirlo. La lista sería demasiado larga: científicos, deportistas, aventureros, personas anónimas… Seguramente, eso sí, todas ellas tengan un denominador común: no temer al fracaso.

Thomas Edison era un gran valedor de los intentos fallidos, de lo que otros llaman “fracaso”. Decía que un “fracaso” siempre venía a demostrar algo y que de él se debían sacar conclusiones y aprender. Muchos conoceréis una de sus frases más célebres, que dice que “No he fracasado. He encontrado 10.000 formas que no funcionan”.

Es evidente que cuanto más ambiciosa sea una meta, más difícil será de conseguir y más trabas encontrarás en el camino cuando la persigas. Pero difícilmente llegarás a una meta si desde un principio no partes ya predispuesto a enfrentarte a los obstáculos que te irán surgiendo, a caerte y a levantarte una y otra vez y, en definitiva, a no ver en cada uno de esos obstáculos o caídas un fracaso definitivo, sino al contrario, una herramienta de aprendizaje. Si tienes bien claro tu objetivo, has de extraer el lado positivo de aquello que te ha frenado, has de extraer un aprendizaje del cual puedas luego obtener un beneficio. En esto consiste precisamente el moderno concepto de “resiliencia”, tan en boga hoy en el mundo del coaching.

Pensemos en un futbolista que tiene talento. Él lo sabe y su entrenador también. Sin embargo, no lo pone de titular. Normalmente, tras una o dos temporadas sin apenas jugar, cambiaría de equipo, confiando en que en el nuevo equipo al que vaya sí que jugaría. Pero ¿y si no? ¿Y si el nuevo entrenador tampoco lo hace jugar? A lo mejor, en lugar de “abandonar” (cambiar de equipo, echándole la culpa de tu “fracaso” al entrenador que no te pone), sería mejor plantearte por qué no te pone el entrenador en el equipo. ¿Qué quiere de ti? ¿Qué no le ofreces y otros – incluso con menos talento que tú – sí le ofrecen? ¿Se lo puedes ofrecer?

La resiliencia es, sin duda, un elemento fundamental para la consecución de un objetivo; pero en mi opinión no es más importante que otros como pueden ser el esfuerzo y la constancia. Todo logro requiere esfuerzo. Si así lo dicen la práctica totalidad de las personas que han conseguido importantes logros en la vida: creadores, innovadores, artistas, pensadores, figuras del deporte… No creo que se deba a la casualidad: algo de razón tendrán ¿no? Sin embargo, las jóvenes generaciones no parecen entenderlo así y tienden más a buscar el éxito por la vía rápida, pretendiendo generalizar lo que son simples excepciones, ejemplos individuales. Pero para tratar de este tema, mejor dejadme que os emplace a un nuevo post en el que abordaré esta cuestión con mayor detenimiento.

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