Alcanzar lo “inalcanzable”

6 AGOSTO 2015

El otro día, cenando en casa de unos amigos conocí a una chica muy agradable. Me estuvo hablando de sus viajes por Nepal, Japón, India y, sobre todo, por África, donde había viajado en numerosas ocasiones. Me pareció de lo más interesante. A su vez, se interesó por mis viajes y mis charlas.

En un momento de la conversación, me dijo:

     - “¿Te puedo hacer una pregunta?”
     (Cuando alguien me hace esta pregunta ya sé por dónde van a ir los tiros, y no 
     me van a preguntar precisamente por mis preferencias musicales…).
     - “Por supuesto” – le contesté.
     - “¿De dónde sacas esta energía, esta fuerza para vivir la vida como lo haces?”

Como os podéis imaginar, no es la primera vez que me han hecho una pregunta de este tipo. Ni será la última, seguro. Pero a mí, más allá de la respuesta en sí (que suele ser algo del tipo “Pues no lo sé… supongo que se debe a mi carácter, a mi actitud…”), me interesa más lo que hay detrás de la pregunta.

Es evidente que yo no estoy dotado de ninguna energía ni de ninguna fuerza sobrenatural. Estoy hecho de la misma pasta que cualquier otro. Entonces ¿Por qué esta pregunta? Creo que hay dos elementos que entran en juego: que yo voy en silla de ruedas (sin duda); y el desconocimiento que todos tenemos de hasta dónde podemos llegar.

Todos tenemos nuestros límites. El problema es saber dónde se encuentran. Hasta que no te hallas en la necesidad de llegar a una meta, es fácil que ésta se te pueda plantear como inalcanzable. Pero la necesidad te hace llegar más allá, te hace superarte y hace que te resulte fácil o normal lo que para otros continúa siendo un logro y casi una heroicidad.

Lo que te parece inalcanzable hoy, lo puedes alcanzar mañana si te ves en la necesidad. Conozco a muchas personas que padecen “desgracias” y son tan o más felices que otros que no las padecen (algo que cuesta entender a estos últimos). Les cuesta entenderlo porque se imaginan a ellos mismos padeciendo esa misma “desgracia” y se ven incapaces de superarla de la misma forma en que lo ha hecho la persona que están viendo.

Algo así no se puede valorar hasta que no se está en la situación concreta y, por lo tanto, no se puede decir “yo no podría”. No debemos asombrarnos de la felicidad con que vive quien padece una “desgracia”, porque probablemente nosotros mismos lo haríamos igual. Y entrecomillo la palabra “desgracia” porque quizás sólo la vean así algunos, pero curiosamente no la vean como algo tan grave los propios que la padecen. Si no te marcas un límite prefijado, si confías en tu propia capacidad y aceptas que puedes llegar mucho más allá de donde crees, te dejarán de asombrar algunas cosas que hoy quizás te asombren.

3 comentarios para "Alcanzar lo “inalcanzable”"

  1. montse faura - 7 agosto, 2015 (11:51 am)

    Debe ser un poco decepcionante que una chica que ha viajado tanto,interesante presupongo,te pregunte de donde sacas la fuerza..,de donde la saca ella?

    1. Sebas Lorente - 7 agosto, 2015 (12:02 pm)

      Hola Montse. Ante todo, gracias por comentar. No, no es decepcionante, ya estoy acostumbrado. Valoro más las intenciones que las palabras. Quienes me preguntan cosas así, en realidad pretenden mostrar una cierta «admiración» hacia lo que haces. Eso no está mal y, si me pongo en su lugar, te diré hasta que lo puedo entender. Por lo general, la gente muestra cierto reparo a preguntarte por el origen de tu discapacidad o, en general, a hablarte de la misma. Tienen miedo a herirte, pero las cosas no van así. Si supieran lo poco – o nada, en mi caso – que nos importa hablar de este tema a los que tenemos una discapacidad…! Saludos.

  2. montse faura - 7 agosto, 2015 (12:19 pm)

    Ser comprensivo es un «don»
    ….,Un gran «don»

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