
Antes todo era mucho más sencillo: para evitar que los niños cogiéramos determinadas enfermedades, se nos llevaba al médico para que nos suministrasen la vacuna correspondiente. Punto. Los lloros, que en ocasiones se escuchaban más allá de la consulta del doctor y todavía fuera del inmueble, respondían más veces al pavor de ver la aguja… Saber más LA VACUNA
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